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Los niños y las niñas en los conflictos armados

Cada vez hay más guerras pequeñas, olvidadas. A nadie parecen preocuparle en exceso cuándo ni por qué empiezan. Nadie hace gran cosa para que finalicen. Luchas enquistadas en territorios con problemáticas complejas, duran décadas y acaban con los medios de subsistencia o con las vidas de muchísimas personas que, frecuentemente, apenas llegan a saber qué es lo que pasa, ni por qué están combatiendo las diversas facciones. Guerras menores , en los que las que el derecho internacional, en el caso de ser conocido, es completamente olvidado.

ninos en conflictos armadosEn esos conflictos armados, llamados de baja intensidad (pese a que en su conjunto son los que más daños y muertos causan), la principal víctima es siempre la población civil (y, especialmente, sus colectivos más sensibles), la cual no es una mera víctima ‘colateral’, sino que su control y extorsión suele ser directamente un objetivo de las contiendas. Así lo reconocía el propio Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 1296/2000, en la que expresaba su “pesar por el hecho de que los civiles constituyen la gran mayoría de las víctimas en los conflictos armados y son cada vez con más frecuencia el blanco de los ataques de los combatientes y de los elementos armados”.

Estas guerras, a menudo, se mantienen gracias a una industria del armamento que actúa sin control y con impunidad y por la ‘financiación’ que reciben indirectamente de empresas multinacionales debido al control que ejercen las guerrillas sobre materias primas como los diamantes, el petróleo o el coltán .

Pero la población civil no sólo es objeto de la violencia o saqueo de los diferentes grupos armados. Además de ello, y además de haber sufrido el horror en sus propias carnes o en las de sus familiares, se obliga a muchos hombres y muchas mujeres a formar parte de estas tropas cuando a éstas les faltan soldados, lo cual es normal en el caso de guerras prolongadas.

Frecuentemente, ni siquiera es necesario que se les obligue a alistarse, sino que se ven forzados a ello de forma ‘voluntaria’ cuando todas las demás alternativas para malvivir en su región s e han tornado imposibles.

En todo caso, como los diferentes informes de Amnistía Internacional (AI) han venido explicando, además de las mujeres, las víctimas preferentes de esta situación son los y las menores de edad, que se ven colaborando con diversas responsabilidades en diferentes grupos armados muchas veces antes de haber cumplido los diez años de edad (e incluso, en ocasiones, a partir de los seis años).

Con el tiempo, algunas de estas víctimas pasan a ser verdugos en la medida en que van ascendiendo y ejecutando con mayor o menor compromiso las instrucciones de sus mandos, para los que, como uno de los que firmamos este texto escribía hace poco, “curiosamente, su importancia radica en que carecen de ella. Importan porque no importan. Son necesarios porque no lo son. Su ex tremada vulnerabilidad surge de que parece ser que nadie cree en serio que tengan ningún derecho. Su muerte física o moral no parece relevante para sus superiores o par a los gobiernos donde actúan. Pero, ¿y para el resto del mundo?”.

 

Los menores en los conflictos armados y la ONU

En 1994, la experta Graça Machel fue designada por el Secretario General de la ONU para escribir un informe sobre el impacto de los conflictos armados en los niños y en las niñas . El informe, publicado en 1996 , fue un importante toque de atención que hizo que mucha gente empezara a interesarse de verdad por este problema global . En él, se trataban incluso los problemas psicosociales de la reintegración, los cuales nunca habían sido abordados hasta ese momento o se habían minimizado .

De hecho, poco después, la ONU nombró un representante especial para ocuparse de estos temas y a partir del año 1999 (pero obsérvese bien que no antes) han habido varias importantes resoluciones de este organismo internacional mediante las que se ha tratado de poner algún coto a esta tragedia :

  • Resolución 1261/1999: “Condena con firmeza” el secuestro y reclutamiento de niños/as en conflictos armados
  • Resolución 1314/2000: Instaba a los estados miembros a que firmaran y ratificaran el Protocolo.
  • Resolución 1379/2001: Pedía al Secretario General que “adjuntara a su informe una lista de las partes en conflicto armado que habían reclutado o utilizado menores soldado”.
  • Resolución 1460/2003: Instaba a la “preparación de un informe para establecer si las partes señaladas en el informe anterior habían logrado algún proceso en su obligación”
  • Resolución 1539/2004: Condenaba enérgicamente “el reclutamiento de niños soldados y la violación y otras formas de violencia sexual contra ellos, y recordó «la responsabilidad de los Estados de poner fin a la impunidad y enjuiciar a los responsables de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y otros crímenes perpetrados contra niños»
  • Resolución 1612/2005: Que “condena enérgicamente” el reclutamiento y uso de niños y niñas y aprueba diversas medidas que incluyen el seguimiento y la elaboración de informes para acompañar de cerca estas situaciones y, eventualmente, adoptar medidas con respecto a los infractores de esta decisión.

En la actualidad, el trabajo que desarrolla la ONU en este campo se lleva a cabo principalmente mediante la Oficina de la Representante Especial del Secretario General para la Cuestión de los Niños y los Conflictos Armados, cargo que ahora ocupa Radhika Coomaraswamy .

También se ha creado en el 2005 en la ONU un grupo de trabajo sobre esta cuestión, cuya área de trabajo va más allá de la mera lucha contra el reclutamiento y militarización de los menores en todo el mundo. El grupo está compuesto por los quince miembros del Consejo de Seguridad y sus objetivos -que tratan conseguir mediante deliberaciones en reuniones a puerta cerrada- son el vigilar el cumplimiento de algunas partes de las resoluciones anteriores, examinar las informaciones que les lleguen, formular recomendaciones al Consejo de Seguridad sobre las posibles medidas para promover la protección de los menores afectados por un conflicto armado y efectuar peticiones a otros órganos de la ONU para que tomen medidas en apoyo de la aplicación de la resolución 1612/2005, que hemos visto antes.

Primordialmente, su mecanismo de supervisión y presentación de informes examina abusos como el asesinato o mutilación de niños, el reclutamiento o utilización de niños soldados, los ataques contra escuelas u hospitales, el sometimiento de menores a actos de violencia sexual, el secuestro de niños o niñas o la denegación a éstos del acceso a la ayuda humanitaria.

Como se puede ver, en el momento actual, afortunada mente, la problemática de los menores soldado (dentro del problema más general que trata de los niños y niñas en los conflictos armados) va ganando presencia en las preocupaciones de la ONU, así como de diversos organismos internacionales (gubernamentales o no) y de los estados.

 

La lucha internacional contra la impunidad y por la reinserción de menores

Incluso se han dado pasos significativos (aunque aún escasos) en la lucha contra la impunidad tanto al nivel de algunos países (como la República Democrática del Congo ), como internacional. Así, el Tribunal Especial para Sierra Leona y el Tribunal Penal Internacional han dictado órdenes de arresto contra personas acusadas de reclutar a niños y niñas.

Por otra parte, en este contexto de acción internacional, debe reseñarse que se han llevado a cabo importantes procesos de desarme, des movilización y reintegración con ayuda internacional (no en la cantidad que hubiera sido suficiente) en países como la República Democrática del Congo, aunque no con los resultados que hubiera cabido esperar.

Se debe destacar en este tema también la lucha desde siempre de numerosas ONG en la erradicación de esta lacra y en la consecución de financiación para llevar a cabo procesos de desarme, desmovilización y reintegración (DDR) con garantías.

 

Los principios de la Ciudad del Cabo y la Coalición Internacional para Acabarcon la utilización de Niños y Niñas Soldado

Pero no sólo la ONU empezó a moverse desde mediados de los noventa, también hace una década, entre el 27 y el 30 de abril de 1997, s e reunieron en la Ciudad del Cabo (Sudáfrica) los miembros del Grupo de Trabajo de organizaciones no gubernamentales para la Convención sobre los Derechos del Niño y el UNICEF, para elaborar una serie de estrategias que pudieran ayudar en la prevención del reclutamiento de menores, así como el de establecer unos principios que pudieran guiar la acción de los gobiernos implicados y no implicados en estas cuestiones.

Los resultados de ese esfuerzo son conocidos ahora como Principios de la Ciudad del Cabo 19 y en ellos hay diferentes recomendaciones a los gobiernos de los países afectados (y a los actores no gubernamentales que también participan en situaciones de conflicto armado) para que tomen las medidas adecuadas para poner fin a esta forma tan dura de violación de los derechos de la infancia como es el reclutamiento de niños y niñas y la participación de éstos en combates.

Entre otros principios, se estableció una edad mínima de 18 años para el reclutamiento militar, así como la obligación de desarmar y de desmovilizar a todos los menores que ya estuvieran enrolados y la necesidad de ayudas para que dichos menores pudieran volver a reintegrarse en la sociedad civil.

Un año después, en el mes de mayo del año 1998, y a nte la necesidad de impulsar estos principios, se formaba la Coalición Internacional para acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldado (Coalición Internacional) integrada por una serie de organizaciones no gubernamentales de todo el mundo, unidas por su interés central en la defensa de los derechos humanos en general o de los de los menores en particular 20 . Su sede se estableció en Londres (Reino Unido).

En España, en el mes de febrero de 2003, se creó un a rama de la misma, llamada Coalición Española para acabar con la Utilización d e Niños y Niñas Soldado (Coalición Española) que está formada en la actualidad por Alboan, Amnistía Internacional, Entreculturas, Save the Children y el Servicio Jesuita de Refugiados .

Los objetivos de estas coaliciones, claramente explicitados en sus nombres, son los de detener el reclutamiento de menores en todo el mundo, así como la promoción de programas de Desarme, Desmovilización y Reinserción (DDR); la presión constante en favor de una legislación internacional que sea respetada por los gobiernos así como por los grupos armados y la sensibilización de la opinión publica en general.