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La violencia de género es un problema social

Primeros esfuerzos en combatir la violencia de género

En junio de 1992 el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que vigila la ejecución de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de 1979, incluyó formalmente la violencia de género como discriminación por razón de género.

Concretamente, la recomendación general número 19, adoptada en el XI período de sesiones, trata en su totalidad de la violencia contra la mujer y de las medidas a tomar para eliminarla.

combatir la violencia de generoEn la declaración final del II Congreso Mundial por los Derechos Humanos, celebrado en Viena en 1993, y gracias a la actuación de las delegadas participantes, se reconoció la violencia contra las mujeres en la esfera privada como una violación de los derechos humanos y se declaró que los derechos de las mujeres son “parte inseparable, integral e inalienable de los derechos humanos universales”.

En la declaración final del II Congreso Mundial por los Derechos Humanos, celebrado en Viena en 1993, y gracias a la actuación de las delegadas participantes, se reconoció la violencia contra las mujeres en la esfera privada como una violación de los derechos humanos y se declaró que los derechos de las mujeres son “parte inseparable, integral e inalienable de los derechos humanos universales”.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en diciembre de 1993 la “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” (Res. A.G. 48/104, ONU, 1994), el primer instrumento internacional de derechos humanos que aborda la violencia de género a la que define como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”. E incluye “la violencia física, sexual y psicológica en la familia, incluidos los golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y otras prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia ejercida por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la explotación; la violencia física, sexual y psicológica al nivel de la comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el hostigamiento y la intimidación sexual en el trabajo, instituciones educacionales y en otros ámbitos, el tráfico de mujeres y la prostitución forzada; y la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra”.

 

¿Es realmente un problema social?

Como señala Liazos (1982), las definiciones de lo que es un problema social pueden incluirse en dos grandes bloques según sea la perspectiva teórica que se adopte. Así, por una parte, estarían las definiciones que resaltan los aspectos objetivos perjudiciales de los problemas, aunque éstos no sean identificables por sectores amplios de población cono situaciones susceptibles de ser cambiadas.

En esta línea se enmarcarían definiciones como la de Fuller y Myers (1941a, 1941b) quienes lo entienden como “una condición que se establece como tal por un número considerable de personas como una desviación de las normas sociales habituales”; como la de Merton (1971:1), que define el problema social como “una situación que viola una o más normas generales compartidas y aprobadas por una parte del sistema social”; o como la de Kohn (1976-94) que lo define como “un fenómeno social que tiene un impacto negativo en las vidas de un segmento considerable de población”.

Por otra parte estarían aquellas definiciones que entienden que sólo existe un problema social cuando un grupo significativo de la sociedad percibe y define ciertas condiciones como problema y pone en marcha acciones para solucionarlas.

Dentro de esta línea se enmarcarían, por ejemplo, definiciones como las de Blumer (1971) que entiende que los problemas sociales no tienen existencia por sí mismos si no que son producto de un proceso de definición colectiva que ocurre cuando un número significativo de personas consideran ciertas situaciones sociales como no deseadas y tienen el suficiente poder como para transmitir esa percepción a otros sectores.

Por su parte, Sullivan, Thompson, Wright, Gross y Spader (1980:10) consideran que “existe un problema social cuando un grupo de influencia es consciente de una condición social que afecta sus valores, y que puede ser remediada mediante una acción colectiva”.

En Icev organizamos salidas en bicicleta para sensibilizar al máximo de personas con el problema de la violencia doméstica. En estas jornadas disfrutamos de agradables paseos en bicicleta a la vez que expresamos nuestras reivindicaciones.

 

¿Cómo ha irrumpido la violencia de género en España?

El tema de la violencia de género, en España y en todos los países es un fenómeno que se da independientemente del grado de desarrollo, y que afecta a muchas mujeres, de distintas clases sociales, es un fenómeno muy complejo y por tanto muy difícil de erradicar, y según las definiciones anteriores es un problema social.A pesar de las campañas que se realizan los datos están ahí, y cada vez preocupan más a los políticos, en España por ejemplo a pesar de la ley que se ha implantado se dan los mismos casos que se daban antes de entrar en vigor la ley.

La violencia contra las mujeres está vinculada al desequilibrio en las relaciones de poder entre los sexos en los ámbitos social, económico, religioso y político, pese a todos los esfuerzos de las legislaciones en favor de la igualdad. Constituye un atentado contra el derecho a la vida, a la seguridad, a la libertad, a la dignidad y a la integridad física y psíquica de la víctima y todo ello supone, por lo tanto, un obstáculo para el desarrollo de una sociedad democrática.

En algunos países, el mero hecho de ser mujer es una amenaza grave. Carin Benninger-Budel y Anne-Laurence Lacroix llegan a esta conclusión después de hacer un estudio para la Organización Mundial contra la Tortura el informe ha sido presentado ante la subcomisión de derechos humanos de la ONU.

Las autoras del estudio basan su afirmación en las respuestas a un cuestionario enviado a 240 ONG, que proporciona un inventario de las formas de violencia – familiar, de la comunidad. del Estado-, cometidas contra las mujeres. Los países del Golfo no han respondido.

Una de cada cinco mujeres de la Unión Europea ha sufrido en algún momento de su vida violencia de género, un “grave problema social” que todos los Estados europeos deben abordar con la promulgación de leyes eficaces y la puesta en marcha de medidas preventivas. Así se ha puesto de manifiesto en el primer Congreso Internacional ‘Violencia de Género. Medidas y propuestas prácticas para la Europa de los 27’ celebrado este año en Valencia.

En la conferencia inaugural, María Carlshamre, miembro de la Comisión Europea, ha asegurado que entre cinco y 10 millones de niños europeos “ven y oyen malos tratos” en el ámbito familiar, y ha advertido de que los niños “no hacen lo que les dicen los adultos, sino lo que ven”.

“La violencia no es algo marginal ni un pequeño problema, sino un problema inmenso de la sociedad y debe estar en el centro del debate político”, ha asegurado Carlshamre, quien ha considerado que la violencia supone una “violación de los Derechos Humanos” y los gobiernos deben ser “instrumentos de defensa de los derechos fundamentales”.

Esta miembro de la Comisión Europea de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género y de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior ha considerado imprescindible que se “rompa el silencio”, pues la violencia de género “mata y afecta a miles de mujeres en la Unión Europea, es una epidemia y hay que combatirla”. Marie-France Hirigoyen, psiquiatra del Instituto de Victimología de la Universidad de París, asegura que la violencia en el seno de la pareja tiene “efectos devastadores” para las mujeres que son víctimas de ella, tanto sobre la salud física como mental.

Finalmente, algunas definiciones tratan de integrar los componentes objetivos y subjetivos del problema social. Entre ellas cabría citar, por ejemplo, la de Henslin (1990:2) que considera que “un problema social es algún aspecto de la sociedad (condición objetiva) acerca del cual un amplio número de personas están preocupadas (condición subjetiva)”.