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Feminicidio y las mujeres refugiadas

ESTO ES FEMINICIDIO

El tema que Naciones Unidas ha propuesto en 2007 para el Día Internacional de la Mujer es : “ Poner fin a la impunidad de la violencia contra las mujeres y las niñas”. Tras la celebración el pasado 8 de marzo de este señalado día, el lema no puede venir más acorde con la edición de este segundo número de la revista del ICEV, dedicada a la violencia contra las mujeres, con el Feminicidio como tema central, que ilustra la expresión máxima de la violencia contra las mujeres.

mujeres refugiadasLa oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados se viene uniendo cada año a la celebración del Día Internacio nal de la Mujer, con actividades que involucran a las mujeres refugiadas, solicitant es de asilo, desplazadas y apátridas en todo el mundo, con especial énfasis en la educación y el liderazgo.

La muerte de las mujeres por motivos de género, o dicho de otra forma, el asesinato de mujeres por razones asociadas con su género, se denominó en inglés femicide y se ha traducido y utilizado en lengua castellana como femicidio o feminicidio.

El uso del término femicidio en el contexto de la violencia contra las mujeres es reciente, aunque se apoya en una ya larga tradición feminista. Una de sus creadoras, Diana Russell lo define como “el asesinato de mujer es a manos de hombres debido a que son mujeres”.

En este sentido, también Marcela Lagarde (2006) de fine la violencia feminicida como “la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas –maltrato y violencia física, psicológica, sexual, educativa, laboral, económica, patrimonial, familiar, comunitaria, institucional- que conllevan impunidad social y del Estado y, al colocar a las mujeres en riesgo e indefensión, pueden culminar en el homicidio o su tentativa, y en otras formas de muerte violenta de las niñas y las mujeres: accidentes, suicidios y muertes evitables derivadas de la inseguridad, la desatención y la exclusión del desarrollo y la democracia.”

América Latina el término femicidio se comenzó a utilizar en la década de los años 90, donde el concepto ha tenido una importante difusión a nivel político y académico, desarrollándose el concepto con propuestas legislativas y con un importante número de investigaciones a nivel regional.

El conocido caso de las desapariciones y homicidios de mujeres en Ciudad Juárez, México y su denuncia internacional, han propiciado un debate sobre la gravedad de los hechos de unos asesinatos que se repiten de forma sistemática.

CLADEM Regional, con el apoyo del Instituto de la Mujer en España, ha realizado un diagnóstico inicial y monitoreo en la sub-región de Centroamérica y México sobre la violencia contra las mujeres que atenta contra su v ida. Los países que se investigan son: El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.

 

El feminicidio dentro del conflicto armado

Algunos de estos países fueron azotados hace vario s años por cruentos conflictos armados que se cobraron cientos de vícti mas civiles y desaparecidos, así como miles de refugiados esparcidos por los países de la región, siendo muchas de estas mujeres refugiadas latinoamericanas víctimas de violencia de género durante el conflicto, el proceso de la huída y el exilio.

La mayoría de los refugiados se acogieron ya a los programas de repatriación pero, al igual que las estructuras de sus propios países, aún no se han recuperado por completo de la s devastadoras consecuencias y secuelas que dejó el trauma del desarraigo más cruel.

En este artículo, vamos a centrarnos precisamente en ese colectivo, las personas refugiadas y desplazadas que huyen de la guerra y las violaciones de derechos humanos y en cómo la violencia sexual y de género se está convirtiendo en una nueva estrategia de guerra y persecución contra las mujeres en el mundo.

 

LAS MUJERES REFUGIADAS

El conflicto, la guerra, la persecución y el desplazamiento, son escenario de violaciones de derechos humanos y tienen efectos de moledores para individuos, familias, comunidades y países. Huir de tu país, a veces sin haber tenido apenas unas horas para planificar la salida o recoger tus enser es, suele ser la última de las opciones que tiene una persona refugiada para poner a salvo su vida y la de los suyos.

Desde ese momento y durante el exilio, se produce generalmente una ruptura de todo aquello que te es familiar: los lazos con los seres queridos, tu hogar, el trabajo, la carrera profesional, los amigos (por no hablar del idioma, la alimentación, la religión, cultura etc). Los refugiados son personas que se encuentran fuera de su país por tener un fundado temor de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social determinado, y no cuentan con la protección de su país.

Muchos refugiados y desplazados internos –aquellos que no han cruzado una frontera pero que han huido por los mismos motivos que los refugiados- lo han perdido todo y luchan por sobrevivir en campamentos o asentamientos provisionales atestados de personas o semi escondidos en barrios marginales de las ciudades, donde muchos no son bienvenidos y viven con el temor de ser devueltos a sus países de origen.

la actualidad, el ACNUR tiene bajo su amparo a más de 20 millones de personas en el mundo (refugiados, desplazados, apátridas, solicitantes de asilo y retornados). En cualquier población de refugiados, entre el 70 y el 80% lo componen mujeres y niños. Además de los problemas de protección que comparten con el resto de los refugiados, las mujeres y niñas refugiadas tienen unas necesidades de protección específicas en función de su sexo y género.

LA VIOLENCIA DURANTE EL CONFLICTO

Nadie escapa a la violencia en estas circunstancia s, pero las mujeres y niñas se han visto particularmente afectadas en situaciones de conflictos armados. La violencia sexual y de género, a menudo denominada violencia contra las mujeres, hace referencia a violaciones de derechos humanos fundamentales que perpetúan un estereotipo de roles que se atribuyen según el sexo , que niegan la dignidad humana y la autodeterminación del individuo, perjudicando el desarrollo humano.

Esta violencia generalmente lleva aparejada un daño físico, sexual y psicológico que refuerza la subordinación femenina y perpetúa el poder y control del varón. Estos actos suelen estar arraigados en relaciones de poder desiguales y actitudes individuales que permiten la violencia en el seno de la familia, de la comunidad o de un estado.

 

Por ello, es importante entender bien las causas y consecuencias de este tipo de violencia a la hora de poner en marcha mecanismos de prevención y respuesta. La violencia sexual y de género, se ha convertido en característica común a los conflictos armados contemporáneos: el asesinato de mujeres y niñas, la violación como arma de guerra y como forma de ejercer poder.

La violación se ha utilizado también para atemorizar y provocar el desplazamiento de la población y ganar territorios que son de interés por razones política s, geo-estratégicas (abundancia de recursos naturales). Se ha empleado asimismo para provocar embarazos forzosos – tener un hijo del “enemigo” y acabar con la siguiente generación- fomentando la llamada “limpieza étnica”.

Estas vejaciones buscan romper las estructuras familiares y comunitarias en las que se ha generado un claro repudio y marginación hacia las mujeres y niñas víctimas de violaciones, como ocurrió en Bosnia-Herzegovina, Camboya, Somalia, Perú, Ruanda, Darfur-Sudán y tantos otros países.

Otras formas de violencia sexual o de género son e l aborto forzado, la esterilización, la trata de personas con fines de explotación, la esclavitud sexual, el contagio intencionado de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el SIDA, así como el secuestro y reclutamiento forzoso, a los que también están expuestas las mujeres y niñas, al igual que los hombres.

La violencia contra las mujeres y las niñas es endémica, no solo en el contexto del conflicto, sino también en la etapa posterior, cuando tratan de rehacer sus vidas en lugares aparentemente seguros. Aunque a veces lo s enfrentamientos armados sirven para exacerbar la discriminación y violencia contra las mujeres, a menudo, estas violaciones de derechos humanos no se producen exclusivamente como consecuencia del desplazamiento, sino que están directamente relacionadas con la violencia que se ejerce contra las mujeres también en tiempos de paz.

Durante los conflictos armados, son a menudo las mujeres las que se quedan al cargo de la familia, recayendo sobre ellas el peso de la manutención, de proteger a los supervivientes, cuidar a heridos y enfermos.