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Violencia Física en el trabajo

La violencia física externa, es la que tiene lugar por parte de personas que no prestan servicios en el centro de trabajo, ya sea por son usuarios de los servicios de la empresa o por personas cuya presencia y conducta en el centro es ilegítima y delictiva.

El tratamiento de este género de violencia, al que vamos a dedicar el presente estudio, ha sido hasta hace muy poco tiempo exclusivamente penal y policial. Era la policía quien debía de prevenirla y quien debía de actuar ante la misma y era la jurisdicción penal y el Ministerio Fiscal quienes debían de perseguir a sus autores y aplicarles las penas o castigos previstos en el Código Penal. No se exigía ninguna responsabilidad al empresario en la relación laboral respecto a la prevención de estas conductas.

 

Violencia física externa e interna en el ámbito laboral

Hasta hace muy poco tiempo, los episodios de violencia física ocurridos durante la jornada laboral de los trabajadores estaban siendo tratados de manera marginal o incluso como sucesos ajenos a la propia actividad laboral y en cuya prevención y protección nada tenía que ver el empresario.

La violencia física en el trabajo puede producirse entre los propios sujetos que conforman el ámbito de la empresa o del centro de trabajo. Puede tratarse de la violencia ejercida desde arriba por los directivos hacia los trabajadores que dependen de ellos, un suceso que no es muy frecuente en nuestros centros de trabajo pero que sí ocurre con algo más de frecuencia en otros países con otras pautas culturales. También puede ocurrir de manera inversa y que sean los propios trabajadores los que ocasionen violencia física al empresario o incluso que las agresiones puedan darse entre los propios trabajadores.

A todos estos supuestos los denominamos violencia física interna por el hecho de que esta proviene de sujetos que ejercen su trabajo en el mismo lugar que las personas agredidas y cuya convivencia suele estar marcada por el poder de organización y dirección que ejerce un empresario en la relación laboral o bien un empresario principal, en el caso de que concurran distintas empresas contratistas y subcontratistas.

La violencia física interna suele estar, en la práctica, muy relacionada con la violencia psicológica, que es aquella que se manifiesta por actos de agresión que son verbales, gestuales u otros actos hostiles, ya se trate de actos puntuales o de conductas continuadas de acoso.

 

Consecuencias de la violencia física que experimentan los trabajadores

Las raíces de la violencia física interna y de la violencia psicológica suelen ser con mucha frecuencia las mismas y de hecho sus manifestaciones suelen tener lugar de manera sucesiva, de la violencia verbal o gestual se pasa a la violencia física o viceversa.

Hasta el momento, la consecuencia más común de la violencia física interna ha sido la apertura de un expediente disciplinario por el empresario o el inicio de actuaciones ante la jurisdicción penal por parte de la persona agredida. La tratarse de un delito público y de una infracción administrativa en el orden social (Art. 8.11 LISOS) también podría iniciarse actuaciones de oficio o por propia iniciativa del Ministerio Fiscal o de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social si tuviesen conocimiento de los hechos.

En todo caso, al tratarse de una cuestión que afecta a la propia organización de la empresa la misma debe tratarse a través de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y el Estatuto de los Trabajadores, del mismo modo y manera en el que ya empiezan a abordarse las conductas de acoso en el trabajo.

La violencia física externa, en cambio, es la que tiene lugar por parte de personas que no prestan servicios en el centro de trabajo, ya sea por son usuarios de los servicios de la empresa o por personas cuya presencia y conducta en el centro es ilegítima y delictiva.

El tratamiento de este género de violencia, al que vamos a dedicar el presente estudio, ha sido hasta hace muy poco tiempo exclusivamente penal y policial. Era la policía quien debía de prevenirla y quien debía de actuar ante la misma y era la jurisdicción penal y el Ministerio Fiscal quienes debían de perseguir a sus autores y aplicarles las penas o castigos previstos en el Código Penal.

No se exigía ninguna responsabilidad al empresario en la relación laboral respecto a la prevención de estas conductas.

 

Violencia en el trabajo en diferentes Países de nuestro entorno

En algunos estados de nuestro entorno, como en Suecia, existe un Ordenanza que regula la obligación de los empresarios de prevenir la violencia física en el trabajo desde 1993 (AFS 1993:2). Y en el Reino Unido el Departamento de Seguridad y Salud (Health and Safety Executive) ha elaborado desde el año 2000 varios estudios sobre la repercusión de la violencia física en el trabajo en algunos oficios como la seguridad pública y privada, la enseñanza, la sanidad, servicios sociales, transporte de viajeros y custodia de bienes valiosos y las formas y modos de prevención de la violencia física en el trabajo por parte de los empresarios y más recientemente una Guía dirigida a las empresas sobre cómo afrontar la prevención de la violencia física en el trabajo.

También la OIT ha elaborado directrices respecto a la violencia en el sector servicios2 y ha publicado numerosos estudios sobre el impacto de la violencia en varios sectores laborales especialmente afectados por este problema como los arriba descritos. En países como México o Brasil existe una preocupación social e institucional sobre este tipo de violencia que se ejerce sobre los trabajadores en comercios, gasolineras y centros educativos.

En España ha habido ya algunos estudios que han tratado este tema dentro de la prevención de riesgos laborales y entre ellos destacamos la VI Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo en el que se remarca que las situaciones de violencia física externa en el trabajo afectan a un 3,8 por100 de los trabajadores, un porcentaje superior a la media de los afectados por conductas de acoso moral que se cifra entre un 1,4 y 2,9 por 100.

Pero lo más novedoso en estos momentos son las sentencias de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo que establecen con claridad la responsabilidad del empresario en la prevención de la violencia física ejercida contra sus trabajadores en el lugar de trabajo.

Se trata, en concreto, de la sentencia de la Sala de los Social del Tribunal Supremo de 20 de septiembre de 2007 sobre el incumplimiento contractual del empresario por no prevenir las agresiones sufridas por una trabajadora del Ayuntamiento del municipio alavés de Alegría – Dulantzi por parte de los clientes de un servicio público y la no menos importante sentencia de la misma Sala de 17 de junio de 2008 que establece con claridad que los riesgos laborales derivados de los atracos a entidades bancarias se encuentran dentro del ámbito de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y de todos los derechos y obligaciones que esta Ley señala para empresas y trabajadores.