El Downsizing: los despidos masivos

DowsizingEspaña sigue inmerso en una latente crisis económica que, en el ámbito laboral, ha derivado en una fuerte reducción masiva de plantillas dentro de la industria como paliativo y respuesta al intento de las empresas para poder mantener sus números. Pero, por desgracia, observamos que el downsizing (término con el que se conoce el fenómeno de los despidos masivos) no solo aparece dentro de las empresas que han padecido un menoscabo en sus balances.

Después de un exhaustivo estudio sobre las consecuencias del downsizing podemos constatar que este fenómeno ha conseguido los efectos que se deseaban por parte de las empresas para restituir la normalidad en su situación económica.

 

Introducción al Downsizing

Son muchos los empleados de muchas empresas multinacionales que han acabado con su vida después de verse inmersos en un proceso de reestructuración de plantilla en sus puestos de trabajo.

Los despidos masivos es una de las prácticas empresariales más extendidas en los últimos años de la industria española. Son cada vez más voces las que avalan su institucionalización dentro del mundo de la industria.

 

Política de despidos masivos

El efecto de cese productivo de una empresa y las inseguridades que le acompañan son complicadas de sumir por la gran parte de la plantilla afectada, la cual se ve abocada a una vulnerable situación personal y familiar muy difícil.

Dentro de los diferentes estratos sociales el Downsizing genera una serie de sentimientos con graves consecuencias a nivel psicológico, económico y social. Entre los sentimientos más habituales encontramos:

  • Sentimiento de hundimiento: muchas personas entran en un espiral de negatividad, creen que poder revertir su situación personal es algo imposible.
  • Sentimiento de haber fallado: creen que ellos son los únicos responsables de su situación actual.
  • Pérdida de dignidad: el empleado siente vergüenza por su nueva situación.

 

Consecuencias del downsizing a nivel psicológico

Dentro de las secuelas más habituales de las personas que han sufrido un proceso de reestructuración de plantilla podemos encontrar patrones muy comunes y con total seguridad se puede afirmar que las consecuencias más graves vienen del campo psicológico.

Las personas presentan cuadros agudos de ansiedad con dificultad para conciliar el sueño, muchos empiezan a desarrollar conductas y pensamientos obsesivos, falta de apetito con algunos problemas gástricos, inseguridad a nivel de personalidad y pérdida de su capacidad de concentración.

En muchas ocasiones cuando sus consecuencias se intensifican a nivel patológico mucho exempleados empiezan a desarrollar transtornos más severos de tipo mental como la depresión. También se observa que son muchos los que desarrollan transtornos relacionados con la conducta alimentaria y comportamientos adictivos .

Dentro de las consecuencias más graves encontramos al suicidio en grado consumado y en forma de tentativa. Muchas de las personas que acabaron con su vida como respuesta a su situación generado por un despido laboral podrían haber evitado su muerte si hubiesen sido tratadas de una forma más correcta. La gran mayoría de veces, el suicidio no es una respuesta espontanea sino que es una acción elaborada que la persona afectada expresa tácitamente dentro de su entorno durante todo el proceso de elaboración.

En Icev, organizamos encuentros sociales en los que realizamos deporte como salidas en bicicleta con el objetivo de ayudar psicológicamente a las personas que sufren o han sufrido un proceso de reestructuración laboral. Creemos que a través del deporte podemos hacernos fuertes además d esentirnos respaldados unos con otros

 

El síndrome de los que sobreviven a un proceso de downsizing

Una de las particularidades más notables dentro del fenómeno del downsizing son las secuelas que genera dentro del personal que se ha escapado al programa de despidos masivos dentro de su empresa.

Los empleados que se quedan trabajando han sido testigos en primera fila del despido de sus compañeros con los que mantenían relaciones personales además de laborales e incluso en algunos casos han tenido que ser ellos mismos los que han tenido que ejecutar la formalización del despido.

Esta situación también genera unas secuelas psicológicas dentro de esta parte de la plantilla que es conveniente tratar de una forma psicológica correcta.